Seguro que al nombrar este país enseguida te vienen a la cabeza imágenes de película, con la sabana de fondo y la familia de elefantes refrescándose en la charca, mientras los leones descansan bajo una acacia a la espera de una manada de antílopes o gacelas.

Pero Kenia es mucho más que safaris: es cultura, es tradición, es agricultura, ganadería y minería, es artesanía, es diversidad, con más de 70 grupos étnicos...; es un país lleno de recursos y de futuro que lucha, al igual que muchos países de su entorno, por encontrar su lugar y desarrollarse conservando sus valores y riquezas naturales.

Si has viajado a Kenia atraído por su exotismo, su cultura, sus gentes y su increíble naturaleza...., seguro que al recorrer sus ciudades, pueblos y reservas naturales haciendo turismo has contemplado la otra realidad del país, y también te has maravillado de la calidad humana de aquellos que viven cerca del paraíso pero apenas pueden disfrutarlo.

Si no lo has hecho aún, pero eres consciente de las necesidades de los países africanos y quieres participar activamente para ofrecerles una vida mejor..., ¿por qué no colaborar para preservarlo y ofrecer nuevas posibilidades de desarrollo?.

Con una superficie de 582.640 Km 2, Kenia tiene una población de cerca de 32 millones de personas y una densidad de 55,1 habitantes /km2. La esperanza de vida es de 44,6 años y la mortalidad infantil del 69,3 por mil.

Si te has preguntado qué hacer para ayudarles a hacer más fácil su día a día o construir un mejor futuro, desde “Kenia ahora” te ofrecemos una vía para hacerlo. Con un poco de lo que a nosotros nos sobra, allí podemos hacer mucho por ellos.

Cada vez somos más los españoles que viajamos a Kenia y volvemos con ganas de regresar y echar una mano, conscientes de que con muy poco de lo que aquí no necesitamos, allí podemos hacer grandes cosas por ellos y generar proyectos autosuficientes para que se desarrollen de manera sostenible.

Si te has preguntado qué hacer para ayudarles a hacer más fácil su día a día o construir un mejor futuro, desde “Kenya Sasa” (Kenia Ahora en español) te ofrecemos una vía para hacerlo.



“En una puesta de sol, un joven iba caminando por una desierta playa. Mientras andaba empezó a ver que en la distancia, otro hombre se acercaba. A medida que avanzaba, advirtió que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza esas cosas al océano.

Al aproximarse más, el joven observó que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y que, una por una, volvía a arrojar al agua.

Intrigado, el paseante se aproximó a hombre para saludarlo:

-Buenas tardes, amigo. Venía preguntándome qué es lo que hace.

- Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. Ahora la marea está baja y ha dejado sobre la playa todas estas estrellas de mar. Si yo no las devuelvo al mar se morirán por falta de oxígeno.

- Ya entiendo -replicó el muchacho- pero sobre esta playa debe de haber miles de estrellas de mar. Son demasiadas simplemente. Y lo más probable es que esto esté sucediendo en centenares de playas a lo largo de esta costa. ¿No se da cuenta de que es imposible que lo que usted puede hacer sirva para algo y sea de verdad importante?

El nativo sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó:

- ¡Para ésta sí que es importante!”


Recogido del libro "Sopa de pollo para el alma", de J. Canfield y M. V. Hansen